Lentamente, como si de hielo estuviera hecho su corazón, se dio la vuelta y se alejó de mi con el paso más firme que a partir de ese día sería capaz de recordar. Contemplé como su figura se iba tornando más y más borrosa a medida que la distancia entre nosotros aumentaba, como si se tratase de un recuerdo efímero, que amenazaba con desaparecer de un momento a otro. Y fue en ese instante, en ese eterno segundo en el que contemplé atónita cómo se alejaba de mí, cuando me di cuenta. Me di cuenta de que él era todo lo que necesitaba, de que él era la razón por la que me levantaba con una tímida sonrisa todas las mañanas. "Lo has perdido" me susurró una suave voz en la cabeza. "No" respondí con vehemencia. No iba a permitir que se alejara, que su recuerdo se volviera borroso y desapareciera. Iba a luchar por él, al igual que él luchó por mi cuando nadie más lo hizo. Mi cuerpo entero, que había estado paralizado durante unos segundos, pareció recobrar toda su fuerza, y antes de que mi cabeza pudiera enviar alguna órden al resto de mi cuerpo, mi corazón ya se había puesto al frente. Corrí todo lo fuerte que pude hacia él. Su silueta, borrosa y efímera entre la niebla de aquel atardecer gris, se fue tornando sólida otra vez. La sombra de una sonrisa asomó a mis ojos, no todo estaba perdido, él aún seguía estando ahí. Cuando le alcancé, le rodeé con mis brazos por detrás sin pensarlo un instante y enterré mi cara en su espalda. "No te vayas, no te vayas..." murmuraba como una letanía. Él, sin soltarse de mi abrazo y sin mirarme, se estremeció. "Dame una sola razón y me quedaré" me susurró con un hilo de voz aparentemente firme pero debajo del cual un mar de sentimientos y emociones se ocultaba.Intenté pronunciar las palabras, pero no encontraba mi voz.
Todo mi cuerpo empezó a temblar, aterrorizado por la simple idea de no poder convencerle. Suavemente, él se dio la vuelta, puso sus manos en mi cintura y me miró seriamente con esos ojos que parecían decirlo todo. Esos preciosos ojos que no podía dejar de mirar, como si estuviera hipnotizada bajo su hechizo."Porque te quiero". Y un intante después, sus labios se posaron con fiereza sobre los míos.
No hay comentarios:
Publicar un comentario